Comienzo esta columna por donde terminé mi anterior artículo[1]: la doctrina civilista nacional más atenta no ha hecho esperar la crítica que se merece la reforma introducida por el D. Leg. N.° 1384, que reconoce y regula la capacidad jurídica de las personas con discapacidad en igualdad de condiciones, del 3 de setiembre del 2018, que, por lo mal diseñada que está, se desmorona por sí sola. Ello…